ese pájaro negro
resalta en el blanco de la niebla
está posado sobre la rama fina de un álamo
inmutable observa el cordón andino que se impone
el rocío fecunda la escarcha y ablanda la tierra negra
todo el callejón es un barrial donde se dibujan las huellas
de la civilización rural de Las Golondrinas que circula lenta
pero el pájaro permanece aferrado a la rama sin percibir el ajetreo cotidiano
que sucede debajo de sus garras, duras, heladas, de hierro que circundan la ramita
de un momento a otro bajo la mirada a mi teclado para escribir estas líneas y cuando atino a levantar
la vista el negruzco animal ya no estaba posado en su rama y no había rastros de su huida ni un agitar
de las ramas ni un batir de sus alas ni un punto en el horizonte que trace un mapa para orientar su vuelo
fugaz se volvió invisible ante mis ojos ¿Qué lo habrá impulsado a partir?¿por qué ahora? prometí no pre
guntarme más porqué. solo resta terminar este poema que empezó cuando el pájaro negro se posó en la rama del nervioso álamo y ahora que voló y desapareció de mi mundo ya no tengo nada más que decir.

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